lunes, 23 de marzo de 2009

Pasta con pasta

Como bien dice Rotulador "el nunca lo haría". Sé que está fatal abandonar un blog, pero no voy a decir que no lo haré nunca más porque ya me ha pasado unas cuantas veces. La ventaja de este es que, aunque no escriba, sigo cocinando y sacando nuevas ideas. Últimamente me he ido fijando en nuevas ideas de sabores y texturas que, o bien no se me habían ocurrido, o bien no había conseguido. Por ejemplo: los currys me salen ahora estupendos. Por fin he conseguido la famosa textura restaurante hindu de la esquina.

Entre otras cosas quería organizar un festival de comida entre Edimburgo y Granada, pero parece que la cosa va a sufrir algún que otro retraso. Además, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, quería prepararme una charla sobre como juntar la cocina con la química (ahí, que se noten los estudios). En concreto, quería hablar sobre la importancia de las emulsiones en la cocina. Pero como el tema tiene su miga, voy a empezar con otra cosa más terrenal: El queso. Sin entrar en ningún detalle, tenemos varios comportamientos en el queso a la hora de darles calor. Hay quesos que no se funden y podemos freir (el queso fresco, el brie) y otros que sí. En este caso vamos a aprovechar que el camembert sí se funde para preparar con él una pasta. Así, a este plato, le llamaremos Pasta con pasta (de camembert).

El otro día tenía a mis padres en casa. No teníamos mucho tiempo porque estábamos cansados y además había que sorprenderles. Muy fácil: en primer lugar puse una buena cacerola llena de agua a hervir. Cuando estuvo lista, incorporé la pasta -una que no sea larga, nada de spaguettis, mejor algo más corto- y, una vez hervida, antes de escurrir el agua, le añadí durante 10 segundos (ni uno más) unas espinacas frescas.

La segunda parte es también muy sencilla: preparar la pasta de camembert. Días antes había comprado uno en caja de madera (no, si viene en cartón no nos sirve) así que, mientras el agua se calentaba, agarré el queso camembert, le quité el papel de dentro y puse la tapa debajo de manera que quedase doble. Al queso, que lo volvimos a poner en la caja, le recortamos con un cuchillo toda la tapa -la corteza blanca- por encima. En esa ventana le pusimos dos dientes de ajo cortados en rodajas muy finas, un chorro de oliva virgen y unas hojas de romero. Y, todo junto, con la caja de madera y todo, lo metimos media hora en el horno a 180 ºC (que claro, mientras operábamos al queso ya estaba calentándose).

Para servir es más sencillo aun: se reparte la pasta en los platos y, a la vista del invitado, se va volcando la caja de madera con el queso fundido sobre cada uno. No os preocupéis: la parte blanca del queso -la corteza- no se funde, mientras que sí lo hace el interior.

Anda, ¡y es vegetariano!

5 comentarios:

Manwel dijo...

No hay foto de este plato?
Estaría bien verlos junto la cara de los comensales cuando ven que les sirves una caja de madera...
Daví, ese yo quiero probarlo!! Qué rico!!!

Neikos dijo...

No hay foto porque se lo comieron todo muy rápido! Manué, vente de visita que te lo preparo! Riquísimo!!
jejeje

Cuchufletas en Vinagre dijo...

Me ha recordado a una escena que sal'ia en El hijo de la novia

carla dijo...

m gusta la idea dl gorrito. (la receta en frances no la lei, d puro floja q soy)
Oye lo dl queso al horno, ains.. q no tengo horno y dsd q vivo sola tampoco tengo comida, así q creo q c m ha olvidado cocinar :(
Si va Manu a visitarte yo voy cn el, solo pa q nos cocines esa pasta ñam ñam.

Neikos dijo...

Al microondas (y eso que yo soy un defensor del microondas) no creo que funcione, lo siento, tendrás que esperar a una casa nueva!! (aunque hay hornos por cuatro duros en la tienda de la esquina... ninguna maravilla pero ahí están).