martes, 27 de octubre de 2009

El pollo y el Korma: mira como curry!

El otro día tenía que bajar yo a Granada a recargar las pilas solares, porque esto de vivir tan al norte se siente. El caso es que se fue el caimán, se me fue la olla y se fue mi avión. Porque ya les contaba yo a quienes me esperaban con los brazos abiertos que no hay nada como ir a imprimir una tarjeta de embarque con la más amplia de tus sonrisas y que el señor ryanair te diga que no, que no hay ningún vuelo con esas características. Y que cuando empiezas a pensar, oh, vaya, la página no funciona bien, te das cuenta de que había un vuelo exactamente igual al que ibas a coger pero que, diantres, no era en miércoles sino en martes. Y a qué día de la semana estábamos? Y yo por qué me saqué un vuelo un martes y apunté un miércoles (o mejor dicho, no apunté nada)?

En esos momentos no hay nada como esas páginas tan útiles estilo skyscanner que te ayudan a resolver estos entuertos y a buscar combinaciones para llegar hasta Granada. Y de repente se abre el cielo y ves que bueno, que hay una combinación posible pasando por London Luton, bajando desde Edimburgo con easyjet y luego volviendo con Ryanair hasta Málaga. Y de Málaga a Granada no hay más que un lindo paseo. Así que nada, manos a la obra. Sacamos el primer billete, estamos ya en London Luton y vamos a por el siguiente. Ajá. Ryanair, ajá. Londres Luton, ajá, Málaga, ajá. Y mientras se carga la página, pasas la yema de tus dedos por el relieve de los números de tu flagrante tarjeta Maestro mientras mentalmente le das las gracias a quien inventó el plástico, las cuentas corrientes, las tarjetas de crédito, el internet y las maravillas del mundo moderno que te permiten viajar de manera tan sencilla. Este instante de orgasmo tecnológico dura lo que tardas en volver a depositar tus ojos en la pantalla. Sold out? Cómo que sold out si la mierda del skyscanner, recordemos, una de esas páginas tan útiles que te ayudan a resolver entuertos, me acababa de decir que el precio estaba alive? Y vuelves a skyscanner y ves que pone price alive y tú respiras y piensas que quizá antes le diste mal a la tecla. Y ya no pasas la yema de los dedos por los números sino que te empiezas a acordar de la madre de quien inventó el plástico, las cuentas corrientes, las tarjetas de crédito, el internet y el resto de las maravillas del mundo moderno. Y de repente te encuentras en Londres Luton ajá con la legaña puesta en el ojo derecho porque saliste a las 5 de la mañana de tu casa para llegar a ese maravilloso aeropuerto moderno. Que sí, que se llama Londres Luton ajá como se podría llamar Chichinabo Luton ajá, porque no os vayais a pensar que está cerca de Londres sino en mitad de la campiña británica.

En ésas estábamos, buscando como llegar al bar Soria sito en la plaza trinidad, Granada, a tiempo de tomarme unas cañas y unas tapas con las canillas al aire, saboreando esos últimos días del verano y esos olores tan entrañables de esa plaza. En ésas estábamos cuando yo empezaba a añorar mis comidas del otoño, el calor de la familia y vaya rollo que os acabo de copiar. Porque esto no es sino un correo que escribí hace unos días pero que me viene perfecto para presentar la vuelta al cole: en estos meses de vacío rotundo me ha dado tiempo a estudiar y aprender nuevas recetas, todas basadas en la comida escocesa y allegadas. Porque uno dirá que la comida más al norte de Calais no tiene ni pizca de gracia. Y mira por donde que uno descubre que, además del tremendo fish & chips esta gente guardaba en el horno toda una suerte de casseroles, soups, y demás asados y guisos humeantes que harían derrochar saliva por cualquier comisura. Y todo esto sin hablar de los Haggies.

El plato que traemos se considera hoy en día 100% escocés, con sello SNP y todo, aunque venga de lejos. Tan lejos como que es un tipo curry. El curry en España siempre se ha asimilado a un pollo ligeramente amarillo y ligeramente picante. Con mayor o mejor fortuna estará más o menos rico, pero luego un día comes un curry propiamente indio y te das cuenta de que, entre gato y conejo, aun no conoces al segundo. Fijaos que una vez lo preparé y hubo quien dijo que no le gustaban los currys. Con la mejor de mis sonrisas dije que esto no era curry sino cualquierotracosa, y al final, todo el mundo repitió. Vamos pues: pollo korma, un curry muy suave preparado con leche de coco y distintas especias que hará que se chupen los dedos propios y extraños! Y que nadie se asuste, esto es más fácil que unas lentejas! Mira como curry!!

Ingredientes:
- Un par de cebollas, cortadas finas.
- Unas pechugas de pollo en trozos. Unos contramuslos pueden servir, pero hay que quitarle los huesos y la piel.
- Un yogur natural.
- Una lata de leche de coco.
- Unos garbanzos cocidos. O bien los coceis vosotros o bien de bote, pero luego me tiráis el bote para que nadie se dé cuenta. Esto no es muy indio pero ayuda a consumir menos CO2, ya me entendéis.
- Un buen trozo de mantequilla y un buen chorro de aceite de girasol, sin miedo a pasarse, que luego emulsiona y es lo que hace que esté rico. Girasol? oliva? muchas veces la comida asiática dará mejor resultado si apartamos el oliva virgen, porque su sabor no dejará desarrollar los otros. Y bueno, si sois capaces de encontrar ghee, de cualquier tienda china/india/pakistaní, utilizadlo aquí!
- Un buen trozo de jengibre picadito (el dedo gordo de persona normal, que dice Rotulator).
- Una o dos guindillas, sin semillas y cortadas finas. Probad si queréis primero más suave y luego metedle más picante, que engancha.
- Un puñado de almendras.
- El ingrediente secreto: las especias. En España quizá se puedan conseguir las especias ya preparadas, aunque es más complicado. Olvidaos de botes de curry en polvo, estamos buscando una pasta de curry. Algo así. Si lo encontrais, pues como 3 cucharadas soperas de eso. Si no lo encontráis o queréis hacerlo más rico aun, reunid, de cualquier tienda de especias: 1 c.s. (cucharada sopera) de semillas de cilantro molido, 1 c.p. (cuchara de postre) de pimienta, 1 c.p. de garam masala, 1 c.p. de cúrcuma, 1 guindilla seca o no, 3 ajos. Todo pasado por el mortero, con un chorro de aceite para conseguir hacer una pasta.

Elaboración:
El proceso empezó cuando pusimos a marinar el pollo ya cortado en el yogur mezclado con el jengibre picado fino y dejándolo reposar de 4 horas a toda la noche. Al día siguiente pondremos en una buena olla (hombre, una de hierro fundido le viene que ni pintado) la mantequilla y el aceite de girasol con la cebolla, las guindillas incluso un par de dientes de ajo si queremos. Retiramos a un lado de la olla esta fritura y en el aceite incorporamos la pasta de curry, o bien comprada o bien preparada por nosotros. Pasar por el fuego las especias conseguirá que expandamos su aroma, pero hay que evitar que se puedan quemar. Ahora separamos el pollo de la marinada y añadimos esta última. Una vez esté listo incorporamos la leche de coco, una cantidad algo menor de agua y las almendras. A mí que me gusta pasar toda esta salsa por la batidora, para que luego quede bien finita y ligada. Listo, el pollo y los garbanzos a la olla, el fuego bajito, la tapa puesta y a esperar a fuego lento unos 40 minutos sin que el pollo se quede duro.

Esto, junto con el chutney que mangó la Rotu y arroz basmati o, mejor aun, tailandés, quedará estupendo. Y si somos capaces de hacer un arroz pilaw, pues mucho mejor! Nada, esta tarde subo una foto!

3 comentarios:

rotulator dijo...

una buena compañía para el chutney! estamos conectados...

esta noche le voy a meter mano a una tempura. si me sale, mañana prometo una entrada. si no escribo estaré llorando por las esquinas de mi cocina, que no tiene...

rotulator dijo...

conseguí Mild Curry! este finde cociné "mira como curry" y llevamos varios días comiéndolo. creo que le puse mucha agua porque se quedó un poco líquido. realmente es necesario echarle?

pero estaba buenísimo!
el chutney baja a una velocidad de vértigo. cada día está más bueno...

también sé dónde venden mantequilla ghee en granada...

Neikos dijo...

Pues lo del agua es como todo, relativo. Depende de la presión de vapor del agua, es decir, de la altitud a la que estés, la humedad relativa y mil cosas más. Si ves que está muy líquido, a quitarle la tapa y dejar que reduzca.

A mí me gusta que tenga una consistencia final bastante apañada, igual que cuando vas a un restaurante indio. Y sí, lo bueno de la receta es que dura mil días!