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jueves, 24 de noviembre de 2011

Yin Yang de peras al vino tinto



¡Qué ganas tenía!
Siempre he sido de quienes creen que no hay comida buena, sin postre rico. Así que es fácil imaginar las ganas que tenía de empezar con alguna receta de las dulzonas.
El postre elegido es un clásico y en mi caso es una evolución de las ricas, que digo ricas, riquísimas peras al vino con crema pastelera y cobertura de chocolate que preparaba mi tía para Navidad y por las que puedo asegurar que siempre había tortas -y no de las dulces  ;)  -


Ingredientes:
Peras, para mí las mejores para este postre, las blanquillas o conference ("la fea"). Mejor maduras pero firmes, que aguanten la cocción. Lo habitual es una por comensal, para esta presentación, con media pera por ración será suficiente. 
Vino tinto. ¿De qué tipo? Hay quien dice, que la mejor sangría es la que se hace con un buen vino. Lo dejo a vuestro criterio. Yo diría un término medio, entre 3€ y 5€, franja que alberga vinos muy dignos para cocinar, que al fin y al cabo habrá que añadirle el azúcar y sus especias. Para 4 peras, un poco menos de una botella de 750ml.
Azúcar.Yo suelo añadir una cucharada sopera por pera, que vendrían a ser unos 100g para 4 peras.
Zumo de un limón, para 4 peras.
Piel de 1 limón, y de 1 naranja.
Especias. En esto también suele haber infinidad de desavenencias, con lo que, lo mejor es hacerlo al gusto. Yo os diría que fijas han de ser 1/2 rama de canela y unos granos de clavo. En Alemania recuerdo una amiga a la que le enseñé la receta y luego ella la varió con cardamomo y anís. Mi tía le añadía vainilla o azúcar vainillado, según tuviera. Lo dicho, al gusto.
Crema pastelera no muy espesa. Sustituíble por unas natillas no muy líquidas, o una crema inglesa. Para la presentación.


Elaboración:
Se hace un poco de almíbar con el azúcar y un poco de agua, al que cuando arranca a hervir le añadimos el zumo de limón. Se añade entonces las pieles de naranja y limón y las especias, canela y clavo, en mi caso.
Después de un par de vueltas, se añade el vino y las peras, que habremos pelado: es mejor dejarlas con el pedículo (el rabito) para la cocción.
Las tapamos y se dejan a fuego medio/bajo como unos 25-30 minutos. El truco es pincharlas como los pasteles para ver si están cocidas -tiene que entrar suavemente hasta el corazón del fruto- Una aguja fina de hacer punto o una brocheta van genial para probar el punto de cocción sin quemarnos.


Una vez están cocidas, retiramos las peras y dejamos reducir el vino y sus condimentos hasta la mitad, lo que vendría a ser como otros 10-15 minutos. Una vez listo, colamos el jarabe de vinito resultante. 
Lo mejor: hacer el postre el día de antes y dejarlo reposar las peras con el jarabe.


Presentación:
Cortamos las peras por la mitad y presentamos sobre el plato. A un lado el jarabe de vino resultante y al otro un poco de la crema elegida. Y lo mejor de todo son las combinaciones de la pera y las cremas en distintas temperaturas, consiguiendo semifreddos espectaculares.
En nuestro caso, decoramos con unas semillas de sésamo tostaditas.


Mahlzeit!!!



lunes, 25 de enero de 2010

falso risotto de quinoa



Se prepara en un momento. Está riquísimo y por fin me he puesto a cocinar -cibernéticamente hablando- una auténtica receta con quinoa. La idea me la dio HEMC, blog de cocina donde cada mes se propone un ingrediente y quien quiera participar puede proponer una receta cocinada con ese ingrediente. De ahí he sacado muchas ideas para la quinoa.

La receta original es Falso Risotto de Quinoa con Setas Shii-take, del blog ¿Y hoy qué comemos?. La autora dice que le gusta más este risotto que el de arroz. Después de probarlo tengo que decir que no exagera para nada y que es una comida riquísima y muy nutritiva.

La quinoa es rica en hidratos de carbono y sobre todo en proteínas de alta calidad, minerales (hierro, calcio, fósforo y magnesio) y vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina). Aporta mucha fibra y no contiene gluten por lo que es apta para celiacos. Esta información la he sacado de la página de Consumer.

Ingredientes...
- quinoa (dos puñados por persona)
- caldo de verduras (dos partes y media por cada parte de quinoa)
- setas Shii-take
- aceite
- mantequilla
- cebolla
- vino blanco
- chorrito de nata
- queso parmesano rallado
- perejil


Elaboración...
Primero se lava la quinoa en abundante agua fría, para eliminar la saponina. Ésta es una sustancia amarga que recubre las semillas y la protege del ataque de insectos y parásitos. Es por ello que la quinoa suele ser muy poco tratado con fertilizantes ya que ella misma se protege muy bien de los "agentes externos".

En una cazuela ponemos un poco de aceite y mantequilla y pochamos una cebolla picada finita. Después añadimos las setas troceadas y en dos minutos la quinoa removiendo bien para que se mezclen los ingredientes. Añadimos un vaso de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol. A continuación echamos el primer cucharón de caldo. En mi caso eché un chorro de agua hirviendo y una cucharada de concentrado de caldo. Vamos añadiendo agua (o caldo) conforme se va consumiendo, hasta que la quinoa está bien cocida, más o menos 15 minutos. Retiramos del fuego y añadimos un chorrito de nata (no mucho) y queso parmesano rallado -al gusto- removiendo bien. Servimos con perejil fresco picado, si tenemos, y si no pues del seco también va bien.

viernes, 13 de noviembre de 2009

cara de acelga

Comprarle acelgas a Rodri es llevarte a casa un macetón de hojas verdes, sabrosas y enormes que llega a ser un problema para una cocina reducida. En el frigo no caben y puestas en plan florero no me dejan sitio para nada. Así que hay que cocinarlas y congelarlas. Por lo menos me ha servido para descubrir recetas muy riquis que nunca sospeché que le podían dar tantos matices a esta denostada verdura. José Sacristán nos quitó las ganas de comer acelgas y ahora que llega el tiempo os dejo un par recetillas para que veais las posibilidades que tienen.

PURÉ DE ACELGAS
Rico puré de patatas con acelgas con un toque especial.

Ingredientes
- 1/2 kg de patatas
- 400 gr de acelgas
- 2 dientes de ajo
- 100 gr de gruyere rallado
- 50 gr de mantequilla
- chorrito de nata para cocinar
- nuez moscada


Elaboración
Poner en una cacerola las acelgas lavadas y cortadas en trozos, las patatas igual y llenar de agua hasta un dedo por encima de las patatas. Llevar a ebullición y dejar cocer 20 minutos. Cuando esté cocido se echa en un escurridor y se deja que escurra el agua (como su propio nombre indica).

En la misma cacerola ponemos la mantequilla y freimos los ajos cortados en láminas. Antes de que empiecen a dorarse se añade la nata y dos vueltas de cuchara después el queso gruyere. Se hace con el fuego bajo para que no se quemen ni los ajos ni la mantequilla. Cuando se derrite el queso se echan las patatas y las acelgas. Se añade sal y nuez moscada al gusto. A continuación se mezcla bien. Si tenemos un mash potatoes es lo mejor, para dejarlo puré puré. Si nos gusta encontrarnos los trozos de patata y acelga más enteros, lo rompemos con la cuchara de madera. Retiramos del fuego y listo para acompañar una carne o pastel de verduras.




GRATINADO DE ACELGAS SUPER RÁPIDO
Para cocineros estresados con poco tiempo entre semana.

Ingredientes
- 1 kg de acelgas
- queso rallado (el que más nos guste)
- perejil picado
- una yema de huevo
- nata para cocinar
- nuez moscada


Elaboración
Cocer las acelgas en agua hirviendo unos 20 minutos y después escurrir. En una fuente de horno engrasada (con mantequilla o aceite) poner una capa de acelgas y condimentar con sal, pimienta y nuez moscada rallada. Echar un poco de queso rallado y perejil. Hacer varias capas de éstas. Batir la yema con un poco de nata y echar por encima. Poner una última cápa de pan rallado y gratinar en el horno unos 15 minutos. Listo, listo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

pimientos de la muerte en su propia sangre

Hoy ya hace una semana y ya no pasa nada. Sí. Pero el fin de semana pasado era final de octubre y su correspondiente día de todos los santos o halloween (a mí que, como a mis compañeros de blog no soy nada nacionalista, estas cosas me dan un poco igual). Como teníamos ganas de ver los últimos días de otoño y las últimas hojas de los árboles (qué bonito) decidimos que nos íbamos a ir a pasear por las highlands y por el que debe ser el único bosque que respetaron cuando llegó la revolución industrial. Porque sí, escocia es muy verde, pero árboles más bien poquitos.

El viaje estuvo muy bien, con lluvia de domingo de esa que corta trenes y autovías... como una gota fría cualquiera, pero poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Lo bueno fue el sábado, que antes de salir de casa nos bajamos un mapa a todo correr buscado con el google y dijimos, ajá, caminata circular ajá. Dejamos el coche en este pueblo, ajá, caminamos y en dos horitas -tres y media haciendo fotos- volvemos a ese maravilloso pub a tomarnos unas buenas pintas a temperatura ambiente y quien sabe si un buen cottage pie o similar. Claro, al final se nos hizo tarde y, lo que parecía que iba a ser un paseo tranquilo estuvo a punto de convertirse en tragedia griega: en mitad del camino nos encontramos un lago que no aparecía en nuestro mapa... lo que indicaba que estábamos, como quien dice, a tomar por culo de cualquier lugar conocido.


Lo que son las cosas, uno empieza a caminar y va despacito. Luego, ves que te queda hora y media de sol, que llega la noche de halloween, y parece que te hayan metido un petardo en el culo. Ahí nos veíais a los dos corriendo colina arriba sin saber muy bien hacia donde íbamos, con el sudor frío al que uno nunca se acostumbra del todo tras las aventuras en sus viajes. Al final, no os asustéis, encontramos una carretera, lo que significaba que sí, que estábamos en chichinabo road. Yo, que iba todo contento con mis palos nuevos para caminar decía: tú tranqui, que como vamos de caminantes seguro que nos para un coche. Pues no señor, ya podian pasar recios escoceses en potentes 4x4 que ahí no paraba a dos humildes autoestopistas ni de coña. Al final dos confiados conductores pararon para ver las vistas, y la Fotógrafa, muy rápida ella, saltó rauda y veloz a ponerles cara de pena. Luego hicimos un poco de número con mucho llevarse las manos a la cabeza y mucho tirarse de los pelos cuando mirábamos su mapa, que al final se apiadaron, dieron media vuelta, y nos llevaron hasta el coche. La Fotógrafa, que como ya he dicho es muy rápida, decía que aunque fuesen mayores eran recién novios, y el tío quería impresionar a su compañera haciéndole ver que era muy majete.

Y esto, a qué viene, os preguntaréis. Pues que antes de empezar a caminar a lo loco, nos comimos unos sandwichs home made que harían las delicias de más de una y más de dos. Y es que otro día hablaré del arte del buen bocata, otro de esos asuntos pendientes, pero hoy os voy a hablar del protagonista de ese día, y que no era otro que el resto de la cena anterior: (terribles) pimientos del piquillo rellenos de morcilla de Burgos. Señoras y señores: gloria para los sentidos a la par que para el michelín. Y que se rían los elfos con sus lembas, yo me quedo con esto dondevaaparar!



Ingredientes:
La receta es tan fácil y sencilla como que practicamente solo necesitamos pimientos y morcilla. La Fotógrafa no paraba de decirme que esa morcilla estaba rica así sin más y que esos pimientos estaban ricos. Así sin más; lo único que le hizo cambiar de opinión fue probarlos. Ahí queda eso!

- Una lata o bote de pimientos del piquillo de buena calidad. Debo decir que los que yo utilicé venían directamente de la casa de Arguider. Asados en casa y todo eso!
- Una morcilla de Burgos.
- Un par de cebollas.
- Un bote de nata para cocinar.

Elaboración:
Una de las cebollas va a la sartén bien picadita con su buen chorro de aceite de oliva virgen extra. En cuanto empiezó a ponerse transparente le pusimos la morcilla: abrimos la tripa y, desehecha, a la sartén junto con alguna hierba rica (una rama de romero, tomillo, etc.). Una vez que esté en su punto justo intentamos quitarle la grasa que le sobre. A mí no es que me incordie pero hará que sean algo menos pesados. Además tengo ganas de probar algo como lo que hizo un vecino con un tofu y grasa de pato y que me impactó por la buena idea. Ya veremos.

Vale, hemos quitado un poco de grasa, pero que nadie se preocupe, todavía en el fuego le añadimos un tercio de la nata, medio minuto, y dejamos que se enfríe. Cuando podamos tocar con los dedetes esta gloria divina que hemos preparado empezamos a rellenar los pimientos. Con calma y llenándolos lo que ellos se dejen. Si algún pimiento se rompe no lo tireis, lo apartais que nos servirá para preparar la salsa: la parte final de la receta es hacer una salsa que baje la intensidad de la morcilla. Para eso freímos la otra cebolla picada junto con unos tres pimientos del piquillo también picados (por eso no importa si se rompieron algunos), le ponemos un vaso de vino blanco y dejamos que se reduzca a la mitad. Lo pasamos a un baso de batidora y batimos junto con los otros 2/3 de la nata. Es por esto por lo que los pimientos tienen que ser buenos, porque la morcilla tiene un sabor muy potente, y los pimientos van a tener que luchar contra eso para hacerse notar.

Y ale, ponemos los pimientos en una bandeja, la salsa por encima, y de ahí al horno. Media hora o así hasta que estén en su punto, ya lo veréis. Y nada, ahora a comer! Se recomienda que no sea un plato principal, porque en la cena nos comimos uno por barba y era de impresión... menos mal que había lasaña, pero eso, es otra historia. Que aproveche!

viernes, 30 de octubre de 2009

sopa de lentejas y arroz integral con hinojos

Ayer le metí mano por primera vez a un hinojo y la verdad es que me cautivó. Siempre he escuchado hablar maravillas del potaje de hinojos de Granada pero nunca lo había probado, pues en mi pueblo no se estila mucho. Las vueltas que me hace dar internet en las horas libres que me dejan las actividades extraescolares y oficiales dieron con mis huesos, o mejor dicho con mis ojos, en un sitio australiano de cocina vegetariana. La Jirafa Gourmet Verde está en los enlaces y es un blog todo pintado de verde y que me gusta leer frecuentemente. Tiene muchas recetas de sopas y potajes, que me encantan, aunque todo en inglés. Pero bueno, aquí somos todos angloparlantes, no?

La receta está en el blog pero la incluyo aquí porque, está traducida, he metido alguna variante y sobre todo porque he utilizado la olla express (esa gran olvidada) y me sale una comida consistente en media hora.

Ingredientes:
- una cebolla mediana
- medio bulbo de hinojo (no me atreví a echarlo entero, porque era grande)
- una zanahoria
- dos ramas de apio
- 2 c.s. de puré de patatas (también valen los polvos del puré de bolsa) – opcional
- dos ajos
- 1 c.s. de semillas de hinojo
- 4 puñados de arroz integral
- 4 puñados de lentejas remojadas y escurridas
- 1.5l de caldo de verduras o una cucharada de esto
- 2 pellizcos de perejil picado
- queso ricota
- queso parmesano


Elaboración:
Se pica toda la verdura, cebolla, hinojo, zanahoria, apio y ajos y se pone a sofreir en un poco de aceite junto con las semillas de hinojo dentro de la olla express. A los 10 minutos echamos el laurel, el arroz, las lentejas y removemos dos minutos. A continuación se añade el puré (o patata en polvo) y el caldo de verduras (o litro y medio de agua y los polvos mágicos). Se tapa la olla y se deja hirviendo 20 minutos desde que el pitorrillo empieza a dar vueltas. Quitamos del fuego dejamos que salga el vapor con cuidado y podemos abrir. Se echa el queso ricota y se remueve bien. Se sirve con un poco de perejil picado y queso rallado parmesano. Está riquísimo.

Yo no tenía las lentejas en agua así que quedaron un poco duras. También dicen que es bueno poner el arroz integral en remojo pero tampoco lo pude hacer. Éste sí quedó bien hecho. El hinojo favorece la digestión y ayuda a expulsar los gases. Así que ya sabéis niños, si pilláis un empacho de fabada, lo mejor en comerse un potaje de hinojo después.

miércoles, 28 de octubre de 2009

tempura sin amargura

La cocina se queda hecha unos zorros pero merece la pena por el resultado. Aunque hay que calcular el tiempo que te vas a pasar en el campo de tiro del aceite y tener paciencia para ir echando las verduras poco a poco. Esta receta va dedicada para Marisleysis que le encanta pedir tempura allá donde vaya, a ver si se anima y comenta algún truqui. Otros asiduos a este blog también la cocinan pero con un preparado del Metadona cuyos resultados no tienen nada que envidiar a mi experimento de ayer. No daré nombres...




Ingredientes:
- Verduras (zanahoria, cebolla, pimiento, calabacín, berenjena, calabaza) –esto es lo que había por el frigo pero se puede innovar-
- Aceite de girasol

para la salsa...
- 4 c.s. de salsa de soja
- 4 c.s. de mirin
- 150 ml. de agua
- un pellizco de copos de bonito –lo que te cabe entre dos dedos, que no sean de los pies-

para la tempura...
- 100 gr de harina tamizada –si puede ser de arroz mejor, si no de trigo va bien-
- 150 ml de agua helada
- 1 huevo




Elaboración:
El truco para que la tempura salga buena es que la masa esté muy fría y que se prepare justo antes de freír. Lo mejor es hacer la salsa, preparar la verdura y por último hacer la masa para ponerse a freir inmediatamente después.

En un cazo se echa el mirin y se deja hervir unos 3 minutos, para que evapore un poco de alcohol. El mirin es un vino de arroz que se utiliza mucho en la cocina asiática. Si no tenemos nos podemos apañar sólo con salsa de soja pero me parecía más exótica esta presentación. Después añadimos la soja, el agua y los copos de bonito. Dejamos 5 minutos más y retiramos del fuego. Pasamos por un colador y reservamos.

Se corta la verdura, en la medida de lo posible, en forma de bastones largos. El calabacín se puede cortar en forma elipsoidal y la cebolla en aros o gajos. En un sartén tipo wok o algo parecido, si no tenemos, echamos bastante aceite de girasol y lo ponemos a calentar. El aceite dicen que tiene que estar a unos 170ºC pero yo no sabía medirlo. Lo hice a ojo, ni templado, ni muy caliente.

Para preparar la masa de la tempura se utiliza agua helada así que lo mejor es echarle cubitos y esperar un poco a que se enfríe bien. En un cuenco se echa el huevo (sin cáscara) y el agua, y se remueve un poco –es mejor no batirlo- para que se mezclen. Después hay que añadir la harina tamizada. Tamizada quiere decir que antes la pasamos por un tamiz o colador para que esté bien fina. Se vuelve a remover con una cuchara de madera y rápidamente empezamos a freír. No importan los grumos. Se va echando la verdura por tandas más bien escasas para que el aceite no se enfríe demasiado. Tiene que estar fuerte para que forme una capa crujiente, si se enfría se quedará una cosa blandurria. Total, que vamos friendo la verdura durante dos minutos más o menos y la sacamos sobre una rejilla para que escurra el aceite sobrante. Cuando terminamos lo servimos con un cuenco de salsa para cada comensal y unos palillos para que los puedan mojar.

Opcional:
Si nos sobra masa y tenemos un poco de salmón, podemos cortarlo en tacos, enharinarlo con una mezcla de harina y curry, pasarlo por la masa, y freir menos de un minuto. Queda delicioso y acompaña a la verdura de maravilla.

martes, 27 de octubre de 2009

chutney de mango o te mango el chutney

No tengo fotos. Tengo la casa impregnada de un olor a vinagre no muy agradable. Pero por primera vez he cocinado Chutney y a pesar de los contratiempos que contaré más adelante, podemos disfrutar en Casa Greñúa de una salsa que crea adicción.

El Chutney es básicamente una confitura de fruta o verdura hecha con vinagre y azucar, y varias especias. Saqué la receta de un libro que anda por casa, un poco anticuado pero con muy buenos consejos para cocinar con frutas. Aunque al principio me arrepentí mogollón por el olor a vinagre que deja en el hogar, al probarla no pudimos menos que alegrarnos lo más grande. Aunque le falta un ingrediente que luego contaré...

Ingredientes:
- dos o tres mangos (500gr de carne)
- un puñado de uvas pasas
- una guindilla
- dos ajos
- jengibre (el tamaño de un dedo gordo de persona normal)
- un vaso de vinagre
- un vaso de azucar morena (o blanca si no teneis)
- pimienta cayena
- pimentón


Elaboración:
Se pelan los mangos y se separa la carne del hueso. Esta pulpa se pone a cocer en una olla con bastante agua junto con las pasas. Después de 10 minutos retiramos del fuego y escurrimos con un colador.

En un mortero machacamos dos dientes de ajo pelados con el jengibre -pelado también- hasta que formen una pasta color carne, carne blancuzca de la que no ha tomado el sol en mucho tiempo. Después se añade la guindilla y se machaca también. A continuación se echa una c.c. (cucharadita de café) de pimentón y otra de pimienta cayena. Se añaden cuatro c.s. (curacharadas de sopa) de vinagre y se deja reposar 10 minutos.

La guindilla es un temazo. Yo elegí una tan picante que después de cortarla, olvidando lavarme las manos, apoyé inocentemente los dedos en la boca y noté el fuego de las calderas del infierno en mi perímetro bucal durante más de un cuarto de hora. Como si de una quemadura se tratase me apliqué un poco de aceite de oliva y maldije a la guindilla asesina, que por cierto llevaba más de seis meses dando vueltas por la nevera. Tanto me acojoné que tiré al cubo este aliño y comencé de nuevo con otro, esta vez sin tan picante ingrediente. Pero hay que ponerle guindilla, una menos picante.

Después de estos reposos se echa en una olla la pulpa del mango, las pasas, el vaso de azucar, el vaso de vinagre y el aliño spicy. Se pone a cocer a fuego medio durante 40 minutos o algo más, hasta que se evapore la mayor parte del líquido. Evidentemente cuando aquello empieza a evaporar el vinagre impregna toda la cocina y si tu cocina no tiene puertas, como la mía, pues todo lo que hay alrededor porque el estado gaseoso no entiende de fronteras.

Una vez hervido se deja enfriar, se mete en un bote y se guarda en la nevera. Es una salsa ideal para acompañar carnes y ya he dicho antes que crea adicción. La mía no ha salido muy picante, pero todo lo demás lo tiene muy rico. Ayer acompañó a una hamburguesa del Pibe casera de la que algún día hablaré por estos lugares.

jueves, 22 de octubre de 2009

El revoltillo de espárragos Leo-luz

Qué cierto es que en España existe una cultura gastronómica arraigada.
Cuando tenemos la gran suerte de compartir culturillas de diferentes lugares -ya sea dentro o fuera de nuestro país- se te abren todos los sentidos, paladar incluído.


He aquí pues sin más preámbulos, una receta que a un Cata-luz le brindó Loli, una andaluza afincada en León y que sabe a gloria bendita. Espárragos de Huétor que nos regaló mi santa y una receta de cómo hacerlos que nos regaló Loli. Por supuesto, no le falta Pimentón del que tanto se usa en León, que ciertamente hay que conseguir si tenéis oportunidad, porque está ahumado y le da un puntito... increíble. Allí, sencillamente, se lo echan a todo.


Ingredientes (2/3 personas)
1 manojo de espárragos trigueros
2 o 3 rebanadas de pan (si es del día anterior, mejor)
2 dientes de ajo
2 Huevos
2 c.s. (cucharas soperas) de vinagre
2 c.p. (cucharillas de postre) de pimentón
Un poco de agua y aceite


Elaboración
Se fríen las rodajas de pan en una sartén con aceite y se retiran a un mortero. Ahora doramos los ajos troceados a láminas los colocáis con el pan. Yo reservo unas cuantas laminillas, porque me encanta encontrarme los trocitos de ajo. Se le echa un poco de agua al mortero y se deja reposar. Nunca he conseguido averiguar la cantidad de agua necesaria, así que siempre la echo a ojo, sin llegar a cubrir el pan pero que se empape.



Mientras se ablanda el pan y los ajos partimos los espárragos, ni muy grandes ni muy chicos. Dicen los entendidos que el espárrago hay que partirlo con las manos, doblándolo sucesivamente hasta partirlo desde la punta del tallo hasta la base. Cuando ya no se parte sólo hay que dejar lo que queda, porque es la parte dura.


Se echan en la sartén en la que teníamos el aceite de antes, y a freír un rato, dependiendo del grosor de los mismos. Los de Huétor, como eran gordos los tuvimos unos 5 minutos a fuego medio. Al rato, les echas un poco de agua, para se acaben de cocer sin llegar a quemarse, pero una pizca de agua, no más -de vez en cuando en vez de agua les he puesto vino blanco... y están también muy ricos- y le subís un poco el fuego, para que hierva bien. Al par de la fritura podemos ir machando el pan y los ajitos con el morterito. A piñón, no hace falta más, hasta que esté bien trabado.


Con el líquido ya evaporado de la sartén, se le añaden un par de cucharillas de pimentón de León, el chorreón de vinagre y se le da un par de vueltas. Luego le añadimos el pan que habíamos machacado y los ajos, en caso de que os hubierais guardado algún ajo, claro. Le damos otro par de vueltas, y listo.


Y ahora, el toque final.
Retiramos del fuego. A los que nos gusta el revuelto meloso, uséase con el huevo no muy hecho, lo mejor es echarle primero la claras, darle un par de vueltas y luego la yema y una vuelta más. Si no os va mucho este rollo, con echarle un par de huevos y revolverlos con los espárragos, listo.
Lo que sí es importante es servirlo rápido, para que el huevo no cuaje demasiado.




Ea,
Mahlzeit!!






Posted by Picasa

sábado, 19 de septiembre de 2009

Endivias con peras caramelizadas

Con el regustillo de las espinacas con salsa Teriyaki que nos pusieron de tapa, la última vez que salí de cañas y mejores conversaciones por Granada, os paso una de mis recetas preferidas en cuanto a los agridulces de mis amores.... como la vida misma.

La transición entre el verano y el otoño, es el mejor momento para ponerse tifos de uvas, melones, manzanas o peras. Hoy me espera la pera. Blanquilla, Ercolini, Limonera, Conference, Italiana, ... que distintas y que ricas. La caramelizaremos con una combinación de vinagres que luego se puede también utilizar en ensaladas (la escarola y el gorgonzolla le van que ni pintados), tostas o como aderezo.

Ingredientes
-5 c.s. Vinagre de sidra de manzana
-5 c.s. Vinagre de módena
-5 c.s. Azúcar
-2 Peras Conference
-2/3 Endivias
-Paté

Elaboración
Empezamos pelando la peras. Las descorazonamos y luego las vamos fileteando muy finas. Yo personalmente voy sacando tiras de pera de cada cuarto sin corazón, pero eso ya lo dejo a vuestro gusto. El tipo de pera a utilizar puede ser o la Conference o la Blanquilla y es mejor que no esten muy maduras, porque si no os costará mucho filetearlas. En una sarten pequeña, ponemos los vinagres el azucar y la pera, a fuego lento y se va removiendo de vez en cuando. Para un par de peras medianas, pues lo dicho unas 5 cucharadas soperas de cada uno. Ah!!! Atentos al ácido acético del vinagre cuando empieza a calentarse... que te da un colocón! así que mejor enciendes el extractor.
El proceso hasta que esté caramelizado puede tardar unos 15-20 minutejos, así que mientras tanto preparamos el resto.

Vamos separando las hojas de las endivias que después lavaremos y secaremos. El truco es ir cortando el tronco de la endivia por su base. Con cada corte tendremos un grupo de hojas sueltas. Aprovecharemos las hojas más grandes para que nos puedan servir como base y cuchara a la vez. Los corazones que nos van quedando de resto de las endivias, para otro día, que cortadas en trocitos con taquitos de jamón serrano y un yoghurt natural, nos van a hacer un apaño en otro momento como ensalada bien rica. Colocamos las hojas de endivia en un plato o bandeja, y cortaremos el paté a tiras que iremos colocando sobre cada hoja.

Que no se nos olvide el ir removiendo las peras...
Del paté no he dicho nada a propósito. Yo personalmente lo hago con paté de campaña, porque me chifla, pero cualquier paté le va bien. Los podéis encontrar en las charcuterías, de esos que vienen a granel y que te cortan un trozo están bien ricos, aunque con los que hay en el súper que vienen envasados al vacío en porciones de unos 100g también va bien. Incluso alguna Navidad lo preparamos con foie acabado de pasar por la plancha y bueno, eso ya eran palabras mayores.
El grosor de las tiras que cortéis lo dejo a vuestra elección y gusto personal, pero vamos, que se note que hay paté.

Pues ya estamos. Cuando el vinagre ya se vea caramelizado (que haga hilo al levantar la cuchara) lo retiramos del fuego y aún algo caliente se le añade a cada hoja por encima. Si se sirve así semi-caliente, está muy rico, aunque en frío tampoco desmerece mucho.

viernes, 26 de junio de 2009

ceviche de salmón

Mientras nos decidimos a publicar las recetas del Nohay Festival Realejo, aquí dejo una receta de lo más fresquita y sabrosa para este verano.

Ingredientes:
- Salmón descongelado
- Limón
- Cebolleta
- Aceite
- Vinagre balsámico
- Pimienta
- Sal
- Aguacate (opcional)

Elaboración:
Es importante que el pescado haya estado previamente congelado para evitar la entrada de bichitos raros en nuestro organismo. Cortamos el pescado en láminas no muy gruesas, como si fuera para sushi. Lo colocamos en una fuente preferiblemente plana. Espolvoreamos con un poco de sal gorda y pimienta negra molida. Después cortamos media cebolleta en gajos finitos y se la echamos por encima. También se puede sustituir por cebolla. Después echamos un chorro generoso de vinagre, otro más generoso de aceite y el zumo de un limón.

Dejamos que se vaya "cociendo" el salmón con el vinagre y el limón, removiendo de vez en cuando para que se impregnen bien todos los trozos. En menos de media hora está listo. Se puede puede comer así sólo o se puede acompañar con unos trozos de rico aguacate, que le va de lujo al salmón y la cebolleta.

domingo, 12 de abril de 2009

anchoas en aceite de silla

Silla es un pueblo de la Comunidad Valenciana (sí, ese lugar cuyo presidente viste trajes que paga a golpe de billetazos de 500€) dónde reside parte de mi familia materna, familia ésta muy apañada en la cocina y de la cual ya he hablado algo por aquí. Cada verano, la familia Paquipe -para mantenerlos en el anonimato utilizaré este pseudónimo- baja para el sur en un Ford Escord de hace 25 años, con una garrafa de agua del grifo de Valencia para hacer paella y un bote de anchoas de fabricación propia para hacer las delicias del aperitivo al que ellos son tan aficionados.

Ahora que llega el tiempo del boquerón (abril, mayo, junio) una recetilla para escojer los mejores ejemplares y conservarlos en el frigo durante mucho tiempo. Para esta receta es mejor elegir los boquerones más gordos, para que no se salen (de salar no de salir) demasiado.

Ingredientes:
- Boquerones bien hermosos
- Sal
- Azucar
- Aceite de oliva



Elaboración:
Antes vivía cerca de una pescadería que era bien conocida porque en la puerta había un señor que te limpiaba todo el pescado que acababas de comprar. Pero eso era antes. Así que toca limpiar el pescado, quitarle la raspa y separarlo en dos mitades.

En un bol se mezcla un vaso de sal con medio vaso de azucar. Esta es la medida para medio kilo de boquerones, pero si tenemos más, manteniendo la proporción, le podemos poner más cantidad. En un cacharro de plástico, que antes se llamaba fiambrera y ahora se le dice tuperware, se pone una capa de sal-azucar, una capa de boquerones, una capa de sal-azucar, otra capa de boquerones y otra... así hasta que terminemos con todos los boquerones y que la última capa sea de sal-azucar. Se tapa con su tapa y se deja en el frigorífico entre 28 y 33 horas. Lo del tiempo es muy importante porque sino el pescado puede quedar muy salado.

Pasado este tiempo limpiamos los boquerones, que ya se habrán convertido en anchoas, bajo el chorro de agua fría. Les quitamos el exceso de humedad con un trapo de cocina limpio y las metemos en un bote cubriendo todo con aceite de oliva virgen extra.

jueves, 26 de marzo de 2009

fideua en el cementerio

Ya no sé que hacer para poner más interesante el blog. Yo no soy nada de películas de terror pero el nombre me parece tan sugerente... El sábado pasado estuvimos comiendo fideua en casa de Inmica, que vive en Cementerio de Santa Escolástica, por eso llamamos a esta comilona Fideua en el Cementerio.

Los presentes (y los que se comieron los restos) pueden decir que me salió buenísima, aunque no me pone nada cocinar para tanta gente. La fideua no es complicada cuando es para pocos, pero estábamos 13 y varios gatos, así que le tuve que echar ganas de sobra, a parte de pescado. Cuando cocinas para muchos al principio empiezas con ganas pero llega un momento en que dices "ya estoy harta" y necesitas que todo se termine. Menos mal que este momento llegó casi al final.

La fideua me la enseñó mi primo David de Barcelona, que es la mar de apañao en la cocina. Yo la hago como él me la enseñó una vez, pero para esto es como para la paella, hay tantas como cocineros. Lo de utilizar el fideo más fino de lo que suele ser habitual me gusta de esta receta porque así se aprecia más el sabor del pescado.

Ingredientes:
- Fideos del nº2 (ni más finos ni más gordos)
- Cebollas (cuatro grandes)
- Caldo de verduras
- Una sepia o dos calamares
- Gambas (medio kilo)
- Mejillones (un kilo)
- Almejas (300 gr)
- Ali-oli


Elaboración:
Se pelan y se pican las cebollas -no demasiado pequeñas- y se sofríen en una sartén con un poco de aceite de oliva. La receta "original" dice que una cebolla por persona pero a mí me parece demasiado, así que le pongo media si somos pocos y a ojímetro cuando hay muchos. Se debe pochar a fuego lento, hasta que quede transparente, y mientras tanto vamos cocinando el pescado.

Ponemos en una cazuela los mejillones (ahora los hay buenísimos) con dos dedos de agua a fuego fuerte, hasta que se abran. Después los separamos de la concha y colamos el agua de los mejillones. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva, hacemos las gambas vuelta y vuelta. Las sacamos y las dejamos enfríar un poco, lo justo para poder pelarlas sin quemarnos (que es cuando pillamos la gamba y no gritamos). Después se abren las almejas, echándolas en la misma sartén con un poco de aceite. A continuación sofreímos la sepia, que hemos cortado previamente en trocitos, hasta que suelte el agua.

Las cáscaras y las cabezas de las gambas se trituran con la batidora. La pasta naranja que resulta se cuela con un poco del agua de los mejillones y se echa a la sartén de la cebolla, junto con las gambas peladas, la sepia, los mejillones y las almejas. Se remueve todo con mucho cuidado y ya tenemos el acompañamiento de los fideos.

Por un lado calentamos el caldo de verdura en una olla hasta que hierva. Utilizamos una paella para hacer la fideua. Si no tenemos paella, podemos utilizar una cacerola de fondo ancho y poca altura. Echamos un poco de aceite de oliva -no mucho, como dos cucharadas- y a continuación los fideos para rehogarlos un poco. Cuando empiecen a pillar un color dorado añadimos el "acompañamiento" sin ningún miramiento, el caldo caliente de verdura y mezclamos con una pala de gran envergadura. En 10 minutos lo tenemos cocinado, retiramos del fuego y servimos con cuidado. (Es que me acabo de acordar que mi hermano nos ha mandado rimar todo el rato para practicar un estilo de una cosa que jugamos los jueves, que por cierto nuestro equipo es el último).

Lo mejor es acompañarla de ali-oli, una mayonesa con ajo por la que te multan los polis. Como Inmica tiene porra, la hizo con la gorra. Al principio puede parecer un poco fuerte aunque con la fideua queda de muerte. Nosotros nos chupamos los dedos, y con la sangría del Blete nos pusimos un poco pedo.




La señora anfitriona se curró una ensalada de frutas, que de lo buena que estaba creo alguna disputa. También había bichos a la plancha: langostinos, chipirones y navajas sin revancha. Otro día repetimos, a ver si tenemos suerte y nos la hace mi primo.

martes, 17 de marzo de 2009

soupe de chou-fleur aux amandes

(Actualisé avec mes erreurs corrigés. Il y a beaucoup!)

Aujourd'hui je vais faire mes exercices de français en même temps que j'actualise le blog avec une de mes specialités. Demain je corrigerai mes erreurs.

Ingrédients:
- 1 demi chou-fleur
- 1 cube de bouillon de légumes
- 1 poignée d'amandes
- 3 gousses d'ail
- 1 poignée de morceaux de pain
- 1 poivron rouge sec
- de l'huile d'olive

Préparation:
Dans un bol verser de l'eau bouillante sur la poignée d'amandes. Laisser 5 minutes et après les peler.

Laver le chou-fleur et détacher les bouquets. Dans une casserole mettre un litre d'eau, le chou-fleur et le cube de bouillon. Laisser cuire à petit feu 10 minutes.

Mettre au feu 3 cuillerées à soupe d'huile d'olive dans une poêle et frire les trois gousses d'ail pelées. Après le poivron en prenant soin de ne pas le bruler. Après les amandes. À la fin les morceaux de pain. Mettre l'ail, le pain, le poivron et les amandes frites dans le mortier et laisser refroidir plus ou moins 5 minutes. Piler tout les ingrédients du mortier en ajoutant de l'huile d'olive de la poêle.

Verser le mélange dans la casserole et chauffer, si c'est nécessaire, sans laisser bouillir.

viernes, 6 de febrero de 2009

risotto con pie azul

No tiene nada que ver con cocinar con los pies gangrenados, al estilo de los que pintan cuadros con esa extremidad. (madre mía, Festival del Humor! y se supone que en una semana estreno con los payasos). Había en el congelador unas setas pie azul que cogimos en otoño, a las que tenía pavor a meterles mano, porque terminamos bastante empachados de limpiarlas y cocinarlas. Con las prisas de última hora del "qué cocino hoy?" saque una fiambrerita para ver qué hacía con ello -oye-. Al final preparé un risotto que salió de chuparse los dedos y me sorprendieron lo tiernas y buenísimas que estaban las setas, después de varios meses en el congelador.

Ingredientes:
- Arroz (mejor del tipo bomba)
- Caldo de verduras (el del ingrediente secreto es el que yo he utilizado)
- Una cebolla
- Un ajo
- Vino blanco
- Setas pie azul (o cualesquiera otras). Las setas estaban cocinadas en su propia agua con un poco de aceite y ajo, durante media hora.
- Queso parmesano (en abundancia)
- Mantequilla (dos cucharadas)


Elaboración:
Se pone el caldo a calentar en un cazo. A parte, en una cazuela alta y de fondo ancho, poner a sofreír la cebolla picada con un poco de aceite, a temperatura media. Al momento se echa el ajo en láminas. Cuando se pongan tiernas las verduras se añade el arroz (dos puñados por persona) y se sube el fuego. Se remueve todo el rato mientras se sofríe el arroz, que se irá poniendo translúcido. Cuando empiece a crepitar podemos añadir el vino blanco (un vaso) sin dejar de remover. Dejamos que se evapore el alhocol y después añadimos un cucharón del caldo, que estará caliente, y un poco de sal. Se baja el fuego y se remueve bien. En este momento se añaden también las setas cocinadas. Consiste en ir vigilando la cazuela y cuando el arroz se está quedando sin caldo se añade otro cucharón. Así hasta que esté hecho y para eso lo mejor es probarlo. Será más o menos en 15-20 minutos. En este momento se retira del fuego y se echa la mantequilla y el queso parmesano rallado. Se remueve con mucho cuidado y se sirve inmediatamente.

El arroz debe quedar meloso y las setas se deshacen en la boca, dándole así el bouquet que diría el hijo de mi hermano, o sea mi sobrino, que tiene una novia que es una cabra, así que mi hermano se ha mosqueado y va a adoptar una paletilla. En fin un lío de familia.

domingo, 21 de diciembre de 2008

sopa minestrone

Como dice Jorg-e en su comentario, llevamos una semana entera entrenando al cuerpo para que esté en forma en los próximos días, que amenazan con ser pesadetes para nuestros estómagos. Aunque creo que no sirve de nada. Llevo varios días terminándome los restos de la Lila International Dinner y ya no puedo más. Necesito un descanso. Así que hoy he dicho "una sopita y ya está". Pero como siempre me he acabado liando y he probado a cocinar una sopa minestrone "autentica". Así que he comido una sopaza contundente, en la que también he acabado aprovechando algún resto de la cenaca lila.


Ingredientes:
- Caldo de carne o verduras (parece ser que el mejor es el de jamón, pero yo sólo tenía un resto de caldo de verduras de la susodicha cena)
- Una zanahoria
- Un puerro
- Dos tomates
- Una cebolla roja (imagino que la blanca también vale)
- Col
- Un ajo
- Romero fresco
- Albahaca fresca
- Pasta (los restos de los paquetes valen, trozos de espaguetis, margaritas, pajaritas)
- Queso parmesano
- Aceite de oliva virgen extra



Elaboración:
Primero se escaldan los tomates en agua hirviendo para después quitarles la piel, las semillas y trocearlos. Se pica toda la verdura en juliana y el ajo se corta en láminas. En una olla (de fondo ancho mejor) se sofríe la verdura en un poco de aceite. Aquí está el primer recicle. He utilizado para esto el aceite que le sobró el otro día al gallego del relleno de la empanada. Tenía todo el sabor de su propia verdura además de la carne y el beicon, así que le ha dado un "bouquet" superior. Cuando llevamos cinco minutos pochando la verdura se añade el ajo y el romero picado (una ramita). Se deja cinco minutos más y se añade el tomate. A los dos minutos se echa el caldo (segundo recicle) y se lleva a ebullición. Se deja cocer a fuego lento durante diez minutos. Después se echa la col y se deja 5 minutillos más. Por último se echa la pasta y la albahaca troceada y se deja cocer otros cinco minutos, hasta que se haga la pasta. Se rectifica de sal y se retira del fuego. Se sirve con un chorrito de aceite de oliva por encima y parmesano rallado.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Rollitos Maculi v1.1

En realidad todo esto de los rollitos Maculi empezó hace un par de años cuando volvía de un congreso por las tierras del norte y paré a ver a mi hermana. Era su cumpleaños y quería preparar un par de cosillas. Una de ellas, unos rollitos con pasta filo y queso feta.

Tiempo después empezamos a hacer las maravillosas jornadas gastronomiles de cuesta Marañas. Y un día me dije, vamos a hacer el invento! Ahora, ni conseguí pasta filo ni queso feta ni nada. A cambio tenía unas obleas de pasta de arroz y unos fideos chinos. Con paciencia hice un apaño (v1.0) que como punto de partida no estaba mal, pero aquí, con tiempo, lo hemos dejado estupendísimo.

Ingredientes:
- Obleas de arroz. Esto es chinorri y puede costar encontrarlo, pero que sepais que en El Corte Inglés hay, allá cada uno con su conciencia :P
- Gambas peladas y troceadas. O gambas de verdad, las cocéis y las peláis, vaya.
- Carne picada. De cantidad más o menos como de gambas.
- Cebolla picada.
- Puerro, cortado finito.
- Un par de centímetros de gengibre fresco, picadito.
- Fideos de arroz. Un poco lo que encontréis, pero mejor si no son de los transparentes.
- Salsa de soja.

Elaboración:
Lo primero es poner a cocer la pasta. La pasta china normalmente se cocina en mucho menos tiempo que la pasta normal, y a veces agua templada es suficiente. Intentad que esté cocinada al mínimo y la laváis con agua fría abundante.

Por otro lado en una sartén sofreimos la cebolla. Antes de que llegue a estar dorada añadimos la carne, las gambas y el gengibre. Nada de sal. Sacamos la chicha y la pasamos a un bol, dejando el aceite en la sartén por donde pasaremos la pasta china. Incorporamos la pasta al bol y añadimos el puerro crudo pero cortado muy finito junto con un chorro de salsa de soja.

Ahora viene la parte más filipina y que parece complicada la primera vez, pero no es tan chungo como puede parecer. Ponemos un poco de agua a calentar y la ponemos, templada, en un plato grande, lo suficiente como para poder pasar por allí las obleas de arroz sin que nos quememos los dedos y sin que se doblen. Ya reblandecidas las ponemos en una tabla, ponemos un montoncito en un extremo y lo enrollamos como toda la vida, es decir, como un porrete. Los extremos se doblan y, para que se queden pegados, nos mojamos los dedos en agua.

El último paso es freir los rollitos en aceite. De girasol porque es chinorri y así no le dejamos el sabor del aceite de oliva. Luego se sirven en la mesa bien con salsa de soja para mojar o bien con la salsa de chile dulce de la que habló mi compañera hace unos meses. Algún espabilado vendrá y dirá que esto no es ni Maculi ni nada, y que se llaman rollitos Vietnamitas. Y yo digo, ehhh, fuera! La receta es nuestra, mi tesoro!

Qué aproveche! Yo mañana me subo en el avión a las tierras del sur!

El pollo por el mango!

Con esto de tener un blog siempre me pasa lo mismo. En mi defensa diré que en este tiempo que llevo ausente -entre otras cosas- me han deprimido, me he mudado a una casa con fantasma y me ha alegrado la existencia una señora muy maja llamada Maricuri. Lo de la casa con fantasma merecería una historia completa, pero se lo voy a resumir con que abrimos un armario y nos encontramos unas fotos en blanco y negro al más puro estilo de Los Otros. The Others, toma ya. Los de la agencia nos han dicho que sí, que murieron en el salón, pero que luego ellos ya lo habían limpiado todo. Muy eficientes, hombrepordios!

La casa es muy maja y se merece otro tema aparte. Esto lo resumiré en que la nevera tiene dos puertas. Pero ojo, una a la izquierda y otra a la derecha, como las de las pelis! Y sí, hace hielo eterno non-stop. Menos el otro día que hicimos una fiesta y la dejaron exhausta. Pobre.

Puesto que Rotulator no para de meterle al tema patrio, hoy vamos con un pollo que no se de donde habrá salido, pero que hay que cogerlo por el mango. La receta: El pollo por el mango. Diántres!

Ingredientes:
- El pollo. Y aquí por opciones personales: unas pechugas quedarán más secas (malo) porque tienen menos grasa (bueno). Unos contramuslos quedarán más jugosetes y más riquis.
- Un mango. Si es de verdad, pues lo pelais y dejáis la fruta en trocetes. Si tenéis más prisa quizá encontréis uno de lata.
- Lima o limón.
- Una cebolla.
- Un diente de ajo cortado fino.
- Una guindilla picada también.
- Una cucharita de azucar moreno (totalmente opcional).
- 2 cm de gengibre fresco y rayado.
- Semillas de sésamo.
- Un chorrete de salsa de soja y otro de vino de arroz (mirin) o vino dulce.

Elaboración:
Salpimentamos el pollo y lo ponemos en un bol a marinar junto con el zumo de la lima, la salsa de soja y el vino, el ajo, la guindilla y el gengibre picadito. Lo podemos dejar un par de horas en la nevera, o lo que veáis si tenéis algo más de prisa. Mientras os podéis entretener con el mango, unos vinos, unas cervezas o no sé, vaya.

En una sartén buena ponemos la cebolla picada a sofreir con un chorro generoso de aceite, junto con el azucar. Antes de que se dore la cebolla le añadimos el pollo reservando el liquidete que hemos utilizado para marinar, pero añadiendo la parte sólida (ajo, gengibre, etc.). Lo dejamos a un fuego suficientemente fuerte como para que no se cueza y, cuando esté listo, añadimos el líquidete que nos quedaba. Diez minutillos así y le ponemos el mango. Lo dejamos un rato y ale, a la mesa!

El pollo sabe un poco dulce y, gracias a la guindilla, picante. Y acompañado por un plato de arroz bueno queda estupendo. Vamos, que se note por donde se agarra al pollo!

martes, 16 de diciembre de 2008

comilona müller

No tengo fotos que lo atestigüen, pero ayer hubo en Casa Greñúa un homenaje a la "simpática" Franziska Müller. La disciplina que suele regir su estricto régimen alimentario no le impide, de vez en cuando, ponerse hasta las trancas de su plato favorito: auténticas salchichas frankfurt con puré de patatas maculi, col salteada y compota de manzana.

Las salchichas se hacen a la plancha; la col se pica y se fríe con ajo y un chorrito de limón; el puré se prepara como dice por ahí Neikos; y la compota... bueno me lo voy a currar un poco

-Compota de manzana-

Ingredientes:
- Manzana
- Limón
- Azúcar


Elaboración:
Se pela la manzana y se corta en trocitos muy pequeños. Se pone en un cazo con una cucharada de azúcar, el zumo de medio limón y un chorrito de agua. Se pone a cocer a temperatura no muy alta con la tapa puesta. De vez en cuando se destapa para intentar machacar un poco la manzana, con una cuchara de palo o el mazo del mortero si es de madera. En 20 minutos más o menos ya lo tenemos listo, cuando se ha puesto de color dorado. Retiramos y ya se puede servir.

El plato Müller se sirve con una o dos salchichas a la plancha (depende del comensal), un poco de col salteada, puré de patatas en abundancia y compota de manzana al gusto. Aunque parezca excesivo, algunos fanáticos la suelen acompañar de mostaza. Franziska es una de ellos y dicen que antes de sus partidos más polémicos no falta un plato de estos en su mesa.

viernes, 12 de diciembre de 2008

coliflor power

Todos hemos sido pequeños alguna vez, y todos hemos puesto cara de repugnancia ante el olor apestoso de las coliflores cociéndose en las cocinas de media España. Desde Rentería a Alicante pasando por Zaragoza, Madrid y Granada, las ollas de nuestras familias han expulsado los gases pestosos de las coliflores mientras nosotros íbamos acumulando un odio visceral contra tan hermosa hortaliza. Todo era culpa del azufre, parece de coña. Una coliflor es un prodigio de la naturaleza, una bonita flor que contiene gran cantidad de agua y poco aporte calórico. Diurético y no engorda. ¿Qué más podemos pedir? Pues también resulta que este vegetal, así como coles, brecoles y demás familiares, "ayudan al hígado a desintoxicar el organismo eliminando aquellas toxinas que, con el tiempo, podría desencadenar el crecimiento de células cancerosas". Todo son ventajas. Bueno vale, también provoca gases, pero un pedete a tiempo siempre es mejor que una célula cancerosa.

Desde aquí reivindico el valor nutritivo de las coliflores -buena fuente de fibra (para evitar estreñimientos) así como de vitaminas y minerales- para terminar de una vez por todas con el estigma que rodea a esta rica verdura y romper una lanza en favor de ella. Hace tiempo escribí una receta de crema de coliflor, y ahora ataco de nuevo para intentar convencer a los que les repugna. Esta vez con otra sopita que aprendí de una tía mía, que me hizo abandonar mis problemas con este alimento y con el que conseguí que hasta Mademoiselle Baguette se atreviera a probarlo.

- Sopa de coliflor de mi Títa Encarnita -

Ingredientes:
- Coliflor
- Caldo de verduras, pollo o pastilla de Avecrem o similar o...
- Almendras
- Ajos
- Pan duro
- Aliño (el ingrediente secreto)


Elaboración:
En una olla se pone medio litro de caldo a calentar y se echa la coliflor picada. Mi tía la hace separando flores del tamaño de un pulgar pero es más costoso y la coliflor tiene que ser pequeña. Eso sí, la sopa queda más bonita. Si no tenemos caldo lo hacemos con agua y luego le añadimos una pastilla de esas, o polvos mágicos. La coliflor tiene que estar cociendo unos 10 minutos.

A parte, y cada cosa por separado, se fríen en un poco de aceite, un par de ajos pelados y enteros, un puñado de almendras peladas y un puñado de trozos de pan. Este proceso es el más delicado pues hay que tener cuidado con no quemar nada, y el pan se quema con sólo mirarlo. Todo esto se reserva en el mortero hasta que se enfríe un poco y luego se machaca. (Si tenemos las almendras con piel, un truco para pelarlas fácilmente es echarles un poco de agua hirviendo por encima y esperar un par de minutos. Luego con cuidado para no quemarnos los deditos las vamos sacando del agua y les quitamos la piel.) A este majado se le añade el aceite de freír y el ingrediente secreto. El "aliño" es una mezcla que se hace en mi pueblo y que solemos tener siempre en el frigo para alegrar la cara a cualquier sopa o guiso. Básicamente consiste en ajo, pan, almendras y pimiento rojo seco frito, machacado y guardado en un bote con un poco de aceite. Cómo normalmente nadie tendrá aliño en su nevera, creo que se puede sustituir por freír un pimiento rojo seco y machacar con lo anterior.

El majado secretoso se añade al caldo y ya tenemos la sopa lista. Cuidado con no dejar en el fuego más tiempo del necesario porque el pan se acaba pegando si no lo vigilamos. Yo lo dejo que haga chup chup otra vez y lo retiro.

Tengo que decir que es totalmente cierto que esta sopa gusta hasta a los que no se pueden acercar a una coliflor a menos de 100 metros, sin orden de alejamiento. Y que yo gracias a ella también me reconcilié con un alimento al que ahora no le hago ascos para nada. La coliflor cruda con salsa de mostaza también está riquísima.

viernes, 5 de diciembre de 2008

bizcocho 3, 2, 1 de chocolate de cumpleaños maculi

Como el Doctor está de mudanza, igual no se ha dado cuenta de que no le felicité el cumpleaños. Me siento fatal y cada día que pasa se me hace más cuesta arriba enfrentarme a encontrarmelo por el ciberespacio, con semejante cara tan dura (lo digo por la mía). Así que hoy voy a hacer un especial y le voy a cocinar algo por su cumpleaños. De hecho ahora mismo está en el horno. Es un bizcocho de cumpleaños, que es lo que me hacía mi abuela cuando yo era pequeña y estas celebraciones me pillaban por su casa. La diferencia es que ella lo ponía en un molde con forma de donut gigante y salía un rosco abizcochado que estaba buenísimo.

El bizcocho 3, 2, 1 es muy fácil de hacer porque todo el rato utilizas la medida del vaso de yogur para echar los ingredientes y así nunca te pasas con ninguno.

Ingredientes:
- 3 vasos (de yogur) de harina
- 3 huevos
- 2 vasos (de yogur) de azucar
- 1 yogur natural (el que te hace falta para utilizar el vaso)
- 1 vaso de aceite
- 1 sobre de levadura en polvo
- rayadura de cáscara de limón
- nueces peladas
- opcional: cacao en polvo


Elaboración:
Precalentamos el horno a 180ºC, sólo la parte de abajo. En un bol grande se echan todos los ingredientes (salvo las nueces), echando lo último la harina y la levadura. Se mezcla muy bien, con paciencia y buen brazo, hasta obtener una masa homogénea. Se unta con mantequilla un molde de paredes altas y encima se vierte la masa. Por encima se tiran unas cuantas nueces peladas y se mete todo en el horno. Se deja allí unos 45 minutos más o menos, enciendiendo la parte de arriba sólo en los últimos 10 minutos.

Como quería hacerlo de chocolate, la única diferencia es que he añadido medio vaso (de yogur) de cacao en polvo, así que espero que no lo estropee todo. Pronto tendré una foto de la maravilla que hay en el horno. El olor es muy riqui...