No tengo fotos. Tengo la casa impregnada de un olor a vinagre no muy agradable. Pero por primera vez he cocinado Chutney y a pesar de los contratiempos que contaré más adelante, podemos disfrutar en Casa Greñúa de una salsa que crea adicción.
El Chutney es básicamente una confitura de fruta o verdura hecha con vinagre y azucar, y varias especias. Saqué la receta de un libro que anda por casa, un poco anticuado pero con muy buenos consejos para cocinar con frutas. Aunque al principio me arrepentí mogollón por el olor a vinagre que deja en el hogar, al probarla no pudimos menos que alegrarnos lo más grande. Aunque le falta un ingrediente que luego contaré...
Ingredientes:
- dos o tres mangos (500gr de carne)
- un puñado de uvas pasas
- una guindilla
- dos ajos
- jengibre (el tamaño de un dedo gordo de persona normal)
- un vaso de vinagre
- un vaso de azucar morena (o blanca si no teneis)
- pimienta cayena
- pimentón
Elaboración:
Se pelan los mangos y se separa la carne del hueso. Esta pulpa se pone a cocer en una olla con bastante agua junto con las pasas. Después de 10 minutos retiramos del fuego y escurrimos con un colador.
En un mortero machacamos dos dientes de ajo pelados con el jengibre -pelado también- hasta que formen una pasta color carne, carne blancuzca de la que no ha tomado el sol en mucho tiempo. Después se añade la guindilla y se machaca también. A continuación se echa una c.c. (cucharadita de café) de pimentón y otra de pimienta cayena. Se añaden cuatro c.s. (curacharadas de sopa) de vinagre y se deja reposar 10 minutos.
La guindilla es un temazo. Yo elegí una tan picante que después de cortarla, olvidando lavarme las manos, apoyé inocentemente los dedos en la boca y noté el fuego de las calderas del infierno en mi perímetro bucal durante más de un cuarto de hora. Como si de una quemadura se tratase me apliqué un poco de aceite de oliva y maldije a la guindilla asesina, que por cierto llevaba más de seis meses dando vueltas por la nevera. Tanto me acojoné que tiré al cubo este aliño y comencé de nuevo con otro, esta vez sin tan picante ingrediente. Pero hay que ponerle guindilla, una menos picante.
Después de estos reposos se echa en una olla la pulpa del mango, las pasas, el vaso de azucar, el vaso de vinagre y el aliño spicy. Se pone a cocer a fuego medio durante 40 minutos o algo más, hasta que se evapore la mayor parte del líquido. Evidentemente cuando aquello empieza a evaporar el vinagre impregna toda la cocina y si tu cocina no tiene puertas, como la mía, pues todo lo que hay alrededor porque el estado gaseoso no entiende de fronteras.
Una vez hervido se deja enfriar, se mete en un bote y se guarda en la nevera. Es una salsa ideal para acompañar carnes y ya he dicho antes que crea adicción. La mía no ha salido muy picante, pero todo lo demás lo tiene muy rico. Ayer acompañó a una hamburguesa del Pibe casera de la que algún día hablaré por estos lugares.
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martes, 27 de octubre de 2009
jueves, 4 de septiembre de 2008
salsa de cacahuete maculi
Esta receta es de mi compañero de blog. Sencillamente, cuando abres una lata de leche de coco tienes que gastarlo en dos días y no quería que se me pusiera mala, así que el señor Maculi se inventa salsas que siempre van muy bien para acompañar cualquier plato. Más fácil no puede ser y además todo a ojo, como le gusta hacer al doctor Maligno.
Ingredientes:
- Leche o crema de coco (producto de Tailandia que venden en cualquier tienduca de productos asiáticos)
- Crema o mantequilla de cacahuete (producto de origen precolombino al que se han abrazado los norteamericanos con fervor y que ahora se vende en cualquier tienduca de productos ecológicos)
- Salsa o salsa de soja (producto de origen chino al que nos hemos abrazado en occidente por darle un sabor exótico a nuestra cocina y que podemos encontrar en cualquier tienduca)
Elaboración:
Se ponen dos cucharadas de cada cosa en un cazo y se calienta al fuego hasta que se mezclen bien los ingredientes. Es cosa de ir probando y añadir lo que crees que le falta, esperar cinco minutos y está listo para servir.
Experiencias:
Mi crema de cacahuete es muy pastosa y deja grumos pero si te empeñas al final se deshacen. A lo mejor debería probar a tenerla fuera del frigo para que no se cristalice el aceite. Ayer le puse la sala a unas pechugas de pollo que se habían bañado en leche unos quince minutos y que luego rebocé con harina de maiz, antes de freirlas en dos dedos de aceite caliente. Les iba estupenda.
Ingredientes:
- Leche o crema de coco (producto de Tailandia que venden en cualquier tienduca de productos asiáticos)
- Crema o mantequilla de cacahuete (producto de origen precolombino al que se han abrazado los norteamericanos con fervor y que ahora se vende en cualquier tienduca de productos ecológicos)
- Salsa o salsa de soja (producto de origen chino al que nos hemos abrazado en occidente por darle un sabor exótico a nuestra cocina y que podemos encontrar en cualquier tienduca)
Elaboración:
Se ponen dos cucharadas de cada cosa en un cazo y se calienta al fuego hasta que se mezclen bien los ingredientes. Es cosa de ir probando y añadir lo que crees que le falta, esperar cinco minutos y está listo para servir.
Experiencias:
Mi crema de cacahuete es muy pastosa y deja grumos pero si te empeñas al final se deshacen. A lo mejor debería probar a tenerla fuera del frigo para que no se cristalice el aceite. Ayer le puse la sala a unas pechugas de pollo que se habían bañado en leche unos quince minutos y que luego rebocé con harina de maiz, antes de freirlas en dos dedos de aceite caliente. Les iba estupenda.
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